“La Mujer y la Primavera” es el primer sencillo de lo que será Juglara, el sexto álbum de estudio de Diana Burco, previsto para 2027. La canción, una composición de la leyenda del vallenato Alejo Durán, marca el inicio de un nuevo capítulo en el camino de Diana y reúne por primera vez su acordeón con el de dos de las mujeres que hoy hacen parte de una nueva generación de acordeoneras: Majo Arias, Leidy Salgado. Las tres, se juntan y son conocidas como Las Reinas del Acordeón.
La historia de Diana Burco con “La Mujer y la Primavera” comenzó cuando tenía alrededor de 12 años, justo cuando empezó a tocar el acordeón. Fue una de las primeras canciones que interpretó y, desde ese momento, quedó ligada a su relación con el instrumento. El sonido de este merengue vallenato fue parte de ese enamoramiento, pero también lo fue su letra: “hay mucha cosa buena en el mundo pero nada como la mujer”. Esa frase se quedó con Diana y terminó tomando un significado especial en el desarrollo de su carrera, en la que ha buscado abrir espacio para las mujeres dentro de una tradición musical donde históricamente el acordeón ha estado asociado principalmente a los hombres.
Por eso, para esta nueva versión, Diana quiso hacer esta canción con Las Reinas del Acordeón todas ganadoras de festivales de acordeón. Juntas han llevado una parranda vallenata a escenarios de Valledupar, Medellín y Bogotá, interpretando grandes éxitos del vallenato y llevando al público a encontrarse alrededor del acordeón. “La Mujer y la Primavera” lleva esta experiencia al estudio y convierte la canción en una celebración: tres mujeres acordeoneras ocupando el centro de una parranda vallenata y haciendo de sus acordeones las protagonistas.
Este encuentro abre el camino de Juglara: un acordeón en manos de una mujer, el sexto álbum de Diana Burco. Y qué mejor manera de comenzar este viaje que con “La Mujer y la Primavera”, una canción que está en el origen de su historia con el acordeón y que ahora comparte con otras mujeres. El álbum continuará explorando lo que significa ser mujer y llevar un acordeón en los hombros, lo que le duele, lo que le alegra y lo que la inspira.
Juglara nació también de una necesidad: llevar la música de Diana a escenarios más íntimos y cercanos. Ese propósito dio lugar a una gira por Colombia durante 2026, que la llevó por ciudades como Medellín, Barranquilla, Bogotá, Armenia, Manizales, Pereira, Buga, Cali, Tuluá, Cajicá y Valledupar, y que próximamente llegará a Bucaramanga. En estos encuentros comenzó a tomar forma una pregunta que atraviesa todo el proyecto: ¿a qué suena el acordeón en manos de una mujer?
Juglara es una palabra que Diana inventa a partir de la figura de los juglares: aquellos viajeros que recorrían los territorios contando historias a través de la música. En este caso, la Juglara es una mujer contemporánea que viaja, canta y escribe su propia historia. Es una mujer que deja de ocupar el lugar de musa para convertirse en creadora, intérprete, cantautora y protagonista de su propio relato. Desde ahí, el álbum explora el otro lado de la historia: el de las mujeres que toman el acordeón y encuentran en él una herramienta para contar quiénes son, qué viven y qué tienen por decir.

Nacida en Bucaramanga, cantautora, acordeonista y creadora inquieta, Diana Burco ocupa un lugar singular en la escena musical colombiana. En sus composiciones aparecen la naturaleza, la mujer, el amor y los paisajes tropicales, abordados con sensibilidad, ingenio y una voz artística definida. Su relación con la música comenzó durante la infancia, cuando su padre le compartía melodías clásicas y sonidos colombianos. Aquellas primeras experiencias despertaron en ella una conexión profunda con la cumbia, el acordeón y las músicas de su país. A los 12 años inició su camino con el instrumento que se convertiría en su primer gran amor y, con el paso del tiempo, desarrolló una forma personal de interpretar el acordeón y llevarlo hacia territorios modernos y alternativos, como cumbia, vallenato, música tropical y música de cantautor.
En 2018 presentó su primer álbum, Diana Burco, nominado al Latin Grammy en la categoría de Mejor Álbum de Cumbia/Vallenato. En 2021 lanzó Río abajo, reconocido también en la categoría de Mejor Álbum Tropical Contemporáneo. Más adelante, con Karma, obtuvo en 2024 el Latin Grammy a Mejor Diseño de Empaque, confirmando una identidad artística que entiende la música como una experiencia integral, donde el sonido, la imagen y la narrativa forman parte de una misma obra.
En 2025 presentó Cumbiecitas Elegantes, una exploración de la música tropical que reunió colaboraciones con artistas como Binomio de Oro de América, Milena Wharton y Miss Bolivia, ampliando su búsqueda hacia distintas sonoridades y formas de entender la música colombiana y latinoamericana. En 2026, con Homenajes, Diana volvió a sus raíces para reinterpretar cuatro clásicos de la música colombiana, entre ellos “Sombra Perdida”, de Rita Fernández, “La Cumbia del Amor”, de Lisandro Meza, y “El Mochuelo”, de Adolfo Pacheco. Con este trabajo regresó al origen de las canciones que han acompañado su historia musical y reafirmó su interés por dialogar con el repertorio tradicional desde su propia voz y su acordeón.
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